Los temas que grafica Montenegro, muestran una variada diversidad de aspectos, que aborda con maestría. La interacción de la ciudad con la naturaleza, el paisaje diseñado por el hombre y la presencia del permanente reto ecológico. Las texturas de ruinosas paredes, deterioradas. Degradantes construcciones abatidas por la naturaleza, evocando un pasado de elegancia. Casas esquineras con chaflanes que enseñan orgullosamente el paso del tiempo, paredes recostadas a viejos pilares, labrados o torneados, que marcan el desgaste de sus moradores. Techos de tejas a dos aguas, o mediaguas, amplias, abiertas al cielo, como alas de aves al vuelo, que deslizan suavemente “las aguas de mayo”. La técnica de Carlos Montenegro es plumilla sobre cartulina. Otras veces pinta sobre lienzo o madera, con óleo y con pinceles que se mueven como veleros en las mansas aguas del lago de Granada. pero la monocromía, es la característica. La tinta china negra, su mejor aliada. El color negro cubriendo la superficie blanca, contraste permanente de finos trazos, como la propia vida. En Montenegro, cobra vida el paisaje nacional, el ambiente tumultuoso y humilde del mercado, el tiangue tradicional. Los objetos insignificantes y diarios resurgen y se revalorizan en los dibujos del maestro. La lavandera, la planchadora, la vendedora de flores o frutas, la permanente trivialidad de la vida del trabajador de la calle, cobra su propia vida. La sofisticación es el entorno, es la expectación del ojo observador …
La muestra recoge alrededor de 230 obras entre maquetas, pinturas y dibujos y fotografías y en ella pueden verse los trabajos que desarrollaron artistas del movimiento constructivista como como Liubov Popova, Alexandr Ródchenko, y arquitectos rusos, como Konstantín Mélnikov, Moisei Guínzburg, Alexandr Vesnín, y otros europeos, como Le Corbusier y Mendelsohn. De la Revolución de Octubre a la URSS estalinista La exhibición se centra en el periodo comprendido entre 1915 y 1932, desde el inicio de la Revolución de Octubre a la URSS estalinista, en la que con la institucionalización del realismo socialista como tendencia oficial del nuevo régimen, los artistas revolucionarios empezaron a considerarse como “indeseables” y sus obras se enviaron a provincias. Los inicios del periodo se ilustran con una colección de fotografías de los años 20 y 30 del Museo Estatal de Arquitectura Schúsev de Moscú, que ilustran los proyectos de artistas visuales del movimiento constructivista, como Liubov Popova, Alexandr Ródchenko, Vladímir Tatlin, Varvara Stepánova, Kazimir Malévich, El Lisitski y Gustav Klutsis, y arquitectos encargados de crear una nueva sociedad sobre la base de las ideas socialistas, como Konstantín Mélnikov, Moisei Guínzburg, Valdimir Tatlin, Iliá Gólosov y Leonid Aleksandr Vesnín, entre otros. También tuvieron algunas intervenciones el francés Le Corbusier y el alemán Erich Mendelsohn. En CaixaForum pueden verse algunos de estos trabajos arquitectónicos en forma de …
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